
La muerte de María I de Inglaterra ha revelado una serie de deseos finales que arrojan luz sobre su tumultuosa vida y su complicada relación con la familia real. La reina, que falleció el 17 de noviembre de 1558, dejó un testamento que refleja su angustia, sus esperanzas y sus temores sobre el futuro del reino.

María, conocida como “María la Sanguinaria”, fue la primera mujer en reinar en Inglaterra en su propio derecho, pero su reinado estuvo marcado por la tragedia y la controversia. En su testamento, expresa su deseo de ser enterrada con los ritos católicos apropiados, un reflejo de su ferviente fe, y ordena que se le otorguen limosnas a los pobres en su memoria.
Entre sus últimas peticiones, destaca la exhumación de su madre, Catalina de Aragón, para ser enterradas juntas. Sin embargo, el futuro de su legado quedó en manos de su hermana, Isabel, a quien no menciona ni una sola vez en el documento. Este silencio habla de una relación tensa y conflictiva, marcada por la rivalidad y la desconfianza.

María también dejó instrucciones sobre la administración de su reino, anticipando un futuro en el que su esposo, Felipe II de España, asumiría un papel de liderazgo. Sin embargo, su fe en él parece haber sido en vano, ya que él mostró poco interés en el bienestar de Inglaterra tras su muerte.
El testamento de María I no solo es un documento legal, sino un reflejo de sus emociones y preocupaciones. A medida que se desentierra su historia, se revela una mujer atrapada entre el deber y el deseo, cuya vida estuvo marcada por la lucha por el poder y la búsqueda de la legitimidad.

A medida que el legado de María es examinado, su figura se presenta como una reina que, a pesar de sus fallos, buscó dejar un impacto duradero. Sin embargo, su nombre ha sido eclipsado por el de su hermana, Isabel, quien se convirtió en un símbolo de un reinado exitoso y próspero.
La historia de María I es un recordatorio de las complejidades del poder y la familia en la Inglaterra del siglo XVI. Su testamento, una mezcla de esperanza y desesperación, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del legado y la memoria histórica, mientras su figura sigue siendo objeto de debate y análisis.