
La imagen de Lady Jane Grey, la primera reina de Inglaterra, ha despertado un intenso debate tras la revelación de un retrato, conocido como el retrato de Streatham. Este cuadro, adquirido por la Galería Nacional de Retratos en Londres, ha sido calificado como una posible copia de una obra perdida, lo que añade un aire de misterio a su historia.

Lady Jane Grey, quien reinó durante solo nueve días en 1553, se ha convertido en un símbolo trágico de la historia Tudor. Su breve reinado terminó en su ejecución en 1554, y su imagen ha sido objeto de especulación durante siglos. Sin embargo, el retrato de Streatham ha traído nueva vida a las preguntas sobre su apariencia.
El retrato, que se pensaba que representaba a Lady Jane, ha sido criticado por historiadores como David Starkey, quien argumenta que carece de calidad y autenticidad. A pesar de esto, la Galería Nacional de Retratos ha invertido una considerable suma en su adquisición, creyendo que podría ser un retrato genuino de la reina.

Las características de la figura en el retrato, como su vestimenta y joyería, coinciden con las descripciones de la moda de la época, lo que ha llevado a algunos a creer que podría ser realmente Jane. Sin embargo, la falta de un rastro documental claro sobre el origen del retrato genera dudas sobre su autenticidad.

Un análisis dendrocronológico del panel sugiere que fue creado mucho después de la muerte de Jane, lo que complica aún más la identificación. Sin embargo, la inscripción en oro que dice “Lydie Jane” ha limitado las posibilidades de que sea otra figura histórica de la misma época.
Los historiadores se enfrentan a un dilema: ¿es este retrato realmente una representación de Lady Jane Grey, o es simplemente un engaño? La controversia continúa, y la búsqueda de la verdad detrás de su imagen se intensifica. La historia de esta joven reina sigue cautivando a los amantes de la historia, mientras el debate sobre su apariencia perdura en el tiempo.
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