The Story of QUEEN VICTORIA & her COMICAL CORONATION. Funny Royal Stories. What is a Coronation Like

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La coronación de la reina Victoria en 1838 fue un evento lleno de incidentes cómicos y sorpresas inesperadas, desde un obispo torpe hasta un anillo de coronación que casi la deja atrapada. Esta mezcla de humor y caos ha capturado la atención de los historiadores y amantes de la realeza por igual.

A medida que la joven Victoria se preparaba para asumir su papel como monarca, el día de su coronación se convirtió en un espectáculo de desorganización. A pesar de ser un momento solemne, la falta de ensayos y la inexperiencia de los participantes llevaron a una serie de errores hilarantes que hicieron de la ceremonia un evento memorable.

Scene 1

El 28 de junio de 1838, Victoria despertó temprano, emocionada por el día que la convertiría en reina. Sin embargo, su anticipación pronto se vio empañada por la confusión que reinaba en Westminster Abbey. A medida que avanzaba por el pasillo, el obispo de Durham, a su lado, se mostró tan perdido que no podía guiarla adecuadamente.

Los portadores de su tren luchaban por mantener el equilibrio, tropezando con sus vestidos mientras intentaban sostener la larga cola del vestido de la reina. Este caos fue observado por miles de espectadores, quienes no pudieron evitar reír ante la escena que se desarrollaba ante ellos.

Scene 2

La situación se complicó aún más cuando el anillo de coronación fue colocado en el dedo equivocado, causando un doloroso aprieto para la joven reina. Afortunadamente, su sentido del humor brilló a pesar de las dificultades, y su gracia en medio del desorden le ganó el respeto y la admiración del público.

A medida que la ceremonia avanzaba, la reina tuvo que lidiar con un obispo que se olvidó de partes cruciales del servicio, lo que la llevó a tener que regresar al trono para corregir el error. Este momento de confusión se convirtió en una anécdota que pasaría a ser recordada con cariño en los anales de la historia británica.

Scene 3

Finalmente, después de una serie de tropiezos y malentendidos, Victoria fue coronada. A pesar de las adversidades, el momento fue emocionante y simbólico, marcando el inicio de una de las reinados más largos y significativos en la historia del Reino Unido.

Al regresar al palacio, la reina no se sintió cansada. En cambio, se dedicó a bañar a su perro, Dash, mostrando su lado humano y accesible. Este gesto, junto con la celebración de fuegos artificiales que siguió, selló el día como uno de los más memorables en la historia de la monarquía británica.

La coronación de la reina Victoria, aunque llena de errores cómicos, se convirtió en una historia entrañable que resuena hasta hoy, recordándonos que incluso en los momentos más solemnes, la risa y la humanidad pueden brillar a través del caos.