
La guerra más corta de la historia, conocida como la Guerra Anglo-Zanzibar, estalló el 27 de agosto de 1896 y duró solo 38 minutos. Este conflicto se desató en la isla de Zanzíbar, un protectorato británico, cuando el príncipe Khalid intentó usurpar el trono tras la muerte del sultán Ahmed bin Thuwaini.

Con un ejército de aproximadamente 2,800 hombres, muchos de ellos esclavos, Khalid se proclamó sultán inmediatamente después de la muerte de su predecesor. Sin embargo, su desafío a la autoridad británica fue breve. A las 9 a.m. del 27 de agosto, el Reino Unido lanzó un ultimátum que fue ignorado por Khalid, lo que llevó a la rápida respuesta militar británica.
El bombardeo comenzó a las 9:00 a.m., y a las 9:38 a.m. la guerra había terminado. La flota británica, con su superioridad en armamento, destruyó el palacio del sultán y hundió su yate. Se estima que 500 personas, en su mayoría soldados de Khalid, resultaron heridas o murieron en este breve pero devastador conflicto.

Khalid, que había declarado que preferiría morir antes que rendirse, escapó por una puerta trasera hacia el consulado alemán, dejando a sus hombres a merced del ataque británico. Su reinado había durado menos de 48 horas, y esa misma tarde, los británicos instalaron a su sucesor, Hamud bin Muhammad.
Este episodio no solo resalta la brutalidad del imperialismo británico, sino también la complejidad moral de la lucha por el poder en Zanzíbar. Aunque la victoria británica condujo a la abolición de la esclavitud en la región, plantea la pregunta de si era necesario recurrir a la fuerza letal para lograrlo.

La Guerra Anglo-Zanzibar es un recordatorio escalofriante de cómo los conflictos breves pueden tener consecuencias duraderas. La historia nos invita a reflexionar sobre las dinámicas del poder y las luchas por la libertad, así como sobre el legado de la colonialismo en África.
A medida que los historiadores continúan investigando este evento, es vital recordar que detrás de cada cifra hay vidas humanas afectadas por decisiones políticas y militares. La historia de Zanzíbar es un testimonio de la lucha por la autonomía y la dignidad en un mundo marcado por la opresión.