
La esposa del Príncipe Negro, Juana de Kent, es una figura histórica que ha capturado la atención del público por su vida llena de escándalos y tragedias. Desde su matrimonio clandestino hasta su papel como madre del rey Ricardo II, la historia de Juana es un fascinante relato de amor, traición y supervivencia en tiempos tumultuosos.

Nacida en 1328, Juana era la hija de un traidor ejecutado, lo que la convirtió en una figura controvertida desde su infancia. A pesar de su trágico comienzo, logró ascender en la corte real, convirtiéndose en la primera Princesa de Gales tras su unión con el Príncipe Negro, Eduardo de Woodstock. Su belleza y carisma le valieron el apodo de “la hermosa dama de Kent”.
A los 12 años, Juana se casó en secreto con Sir Thomas Holland, un miembro de la corte real. Esta unión, aunque válida según las leyes de la época, se vio amenazada cuando su familia la obligó a un segundo matrimonio con William Montague, el hijo del conde de Salisbury. Este episodio marcó el inicio de un escándalo que repercutiría en su vida durante años.

La situación se complicó aún más cuando Holland, tras enterarse de su matrimonio forzado, demandó la anulación de la unión con Montague. En un giro dramático, el Papa finalmente declaró su primer matrimonio como válido, lo que llevó a Juana a vivir en un estado de bigamia y adulterio.
A medida que su vida personal se desmoronaba, Juana se convirtió en una figura clave en la corte. Su matrimonio con el Príncipe Negro en 1361 fue un acto audaz, y juntos tuvieron dos hijos, asegurando su legado. Sin embargo, la muerte de Eduardo en 1376 dejó a Juana como una viuda influyente, madre de un rey joven y vulnerable.

Juana enfrentó desafíos significativos durante el reinado de su hijo, incluyendo la Revuelta de los Campesinos de 1381. A pesar de los peligros, logró mantener su estatus y popularidad, incluso cuando su salud comenzó a deteriorarse. Su vida culminó en 1385, dejando un legado de resiliencia y poder en una época dominada por hombres.
La historia de Juana de Kent es un recordatorio de las complejidades de la vida en la corte medieval y el papel que las mujeres podían desempeñar en un mundo que a menudo las relegaba a un segundo plano. Su vida, marcada por el amor, la traición y la lucha por el poder, continúa fascinando a historiadores y al público por igual.